Este viernes pasado se presentó en el teatro del pueblo de la Expo-Gan( jaja que pinche ranchero sonó todo eso, no cabe duda que somos un pueblote) Ely Guerra.
Y aunque hacía frío y ella venía muy abrigada e impecablemente vestida, se desnudó
ante todo la concurrencia.
Una presentación impoluta, sin mácula, casi perfecta,ejem faltó su banda. Y es que Ely se presentó solita con su guitarra rosa y su eléctrica con pin up girl.
Pero el escenario nunca se vio vacio, lo llenó con cada movimiento de su cuerpo, hasta el más leve retumbaba de expresividad.
Sus gestos encantaban, su coquetería embelesaba, su femeneidad desbordante despertaba inevitablemente sonrisas y admiración entre la gente, jóvenes en su mayoría, bugas y de ambiente or igual.
Y su voz, esa pinche voz por el amor de dios. Una voz que Ely usa a su antojo con o sin micrófono. A ella le da igual, su capacidad interpretativa y su técnia le dejan jugar.
Tan maleable como ella lo desee, voz luminosa y estridente en los momentos más álgidos, suave y susurrante en los más calmados. Tierna y cachonda a la vez.
Que ganas subir al escenario y agredecerle todo. Agredecerle que haya puesto su dolor, su esperanza, su enamoramiento fugaz, su amor sincero, su candor y ardor en las letras de unas canciones que fueron presentadas esa noche despojadas de arreglos, encueraditas, sin maquillaje y que se apreciaron tal como son,grandes canciones.
Como cinco veces me dio escalofrio el sonido de su voz. Su intensidad me tuvo con la boca abierta, literalmente, durante todo el breve concierto.
No eramos muchos, tal vez cien personas, las que asistimos esa noche. Pero Ely, en una especie de orgia metafísica, hizo el amor con todos y cada uno de nosotros.
Se entregó y nosotros la recibimos gustosos en nuestros brazos, en nuestro corazón, en nuestros labios, en nuestras entrañas, en nuestros......
Su mirada se posó varios momentos en sus fans, nos cantaba sus estrofas mientras las leía directamente de nuestros labios.
Aseguro que al final de la presentación, los asistentes salieron enamorados, si es que no lo estaban ya, de la Guerra.
Ely gracias por la velada, deseamos pasar otra noche juntos.
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